Los niveles de egoísmo en los que pensé que estabas se quedan muy bajos, porque, después de esto, superaste todos tus límites.
¿De verdad pensaste que después de todos los horrores que me habías hecho apenas unas horas atrás yo iba a estar feliz de verte? ¿De verdad pensaste que, después de haberme arruinado una semana que te pedí por favor que me ayudes a que sea perfecta, iba a estar feliz de que me arruines también la última noche que me quedaba? ¿De verdad pensaste que era tierno venir después de que te rebotaran de un boliche, por descarte? ¿Dónde estaban tus amigos, esos que hablan de mí, para decirte que no lo hagas? ¿Dónde estaba tu fortaleza, tu madurez, la imagen que quisiste dar estos días?
Obviamente las palabras me quemaron la garganta. Obviamente mi corazón anhelaba abrazarte y hacer que estaba todo bien. Pero mi cabeza sabe lo que me hace bien, mi memoria sabe lo que hiciste, y no me deja olvidar nunca..
No tenés el derecho. Te juro que no tenés el derecho de destrozarme así también.
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